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jueves, 14 de mayo de 2015

El placer



La serpiente recorrió el cuerpo de Eva descubriéndole la sensualidad del roce en su piel, estimuló aquellas zonas más erógenas de su cuerpo y despertó el placer en ella. Eva corrió a comunicarle la nueva buena a Adán, sin apenas tiempo de disfrutar del nuevo saber adquirido fueron expulsados del paraíso y arrojados al sufrimiento y al dolor. Tan sólo por pretender gozar de sus cuerpos.

La manzana de Eva, el goce del placer por la mujer y para la mujer, la expresión de la sexualidad, de la feminidad, se convirtieron en el tabú, en el enemigo del ser humano por mor de la creación de un imaginario patriarcal con el fin de sustentar las nuevas sociedades neolíticas que surgían en oriente medio, el creciente fértil. Un dios único y todopoderoso, paternal y masculino tenía que ejercer su dominio sobre todas las demás existencias incluida la mujer. Un cuerpo de doctrina religioso se articula en la biblia para sustentar las nuevas sociedades y para reprimir la expresión de la feminidad y el goce del cuerpo de la mujer; mecanismo perfecto para asegurar la perpetua domesticación de los seres humanos y represión de sus impulsos libertinos. La represión de las conductas “antinaturales”, una continuación lógica.

Durante los sesenta y setenta del S. XX una ola de libertad sexual, igualitarismo y libertad política recorrió las sociedades con mayor bienestar material del planeta, de pronto una estructura ideológica-religiosa de milenios de antigüedad se tambaleaba ante briosos vientos de libertad personal. Pronto las aguas volvieron a su cauce “natural”, de ello se han encargado convenientes epidemias como el SIDA, la adopción de las doctrinas económicas neoliberales y la expansión de los medios audiovisuales como potente arma de creación del consenso. Y de fondo la religión, la mejor arma de control social.

Mientras Eva gozaba del roce sobre todos los rincones de su cuerpo de la voluptuosa serpiente no pensaba en las consecuencias de su atrevimiento, simplemente se dejaba llevar, como las mujeres de Lesbos que seguían a su maestra que sostenía que, al igual que sus contemporáneos masculinos de la Grecia clásica, sólo podían encontrar el amor verdadero entre los de su mismo sexo o fuera del matrimonio, quedando reservado el matrimonio a una única finalidad reproductora. Para ellas quedo el estigma de lesbianas, para ellos simplemente la consideración de que eran más liberales.

Besarse en la boca, acariciarse y otras muestras de afecto y sensualidad debían ser comunes entre personas del mismo sexo y familiares, hasta la expansión de la doctrina bíblica. Jesús besaba a sus discípulos, estos entre ellos y amaban sus cuerpos; las mujeres convivían en igualdad entre ellos sin ataduras sociales y él mismo tuvo hijos con la mujer que consideró adecuada. Por lo menos esto creo y algunos indicios parece haber.
Tomemos la manzana de Eva y dejemos que su jugo calme nuestra sed. Mujer descubre tu cuerpo, deja florecer tu sensualidad y enseña al hombre el aroma de una sexualidad liberadora. Dejemos que la feminidad retome el centro de la existencia irradiando sus rayos liberadores en todas las facetas de nuestra existencia.

Basta ya de milenios de patriarcado opresor.










jueves, 30 de abril de 2015

Los mercaderes del templo



“La Pascua de los judíos estaba próxima, y Jesús subió a Jerusalén. En el Templo encontró a los mercaderes de bueyes, de ovejas y de palomas, y a los cambistas sentados (a sus mesas). Y haciendo un azote de cuerdas, arrojó del Templo a todos, con las ovejas y los bueyes; desparramó las monedas de los cambistas y volcó sus mesas. Y a los vendedores de palomas les dijo: "Quitad esto de aquí; no hagáis de la casa de mi Padre un mercado". Y sus discípulos se acordaron de que está escrito: "El celo de tu Casa me devora". Entonces los judíos le dijeron: "¿Qué señal nos muestras, ya que haces estas cosas?" Jesús les respondió: "Destruid este Templo, y en tres días Yo lo volveré a levantar". Replicáronle los judíos: "Se han empleado cuarenta y seis años en edificar este Templo, ¿y Tú, en tres días lo volverás a levantar?" Pero Él hablaba del Templo de su cuerpo.
Evangelio según San Juan, capítulo 2, versículos del 13 al 25.

El templo está rodeado de mercaderes nos ofrecen sus mercancías a cual más atractiva, nos distraen y son una adecuada barrera que nos permite evitar penetrar en el interior del templo, en un interior donde no hay nada, sólo el vacío entre las columnas y las bóvedas que rodean el silencio. Allí mora la verdad, la cruda verdad que nos negamos a contemplar.
Nos refugiamos en las baratijas, en los amuletos, las recetas de bienestar, los cursos de crecimiento personal, los libros, los retiros, las terapias del momento, para evitar adentrarnos en nuestro interior y descubrirnos a nosotros mismos. En la soledad del templo no hay mentiras, en sus pórticos y escalinatas parece rebosar la vida.
Más en el camino hacia el interior la soberbia no es una puerta sino una muralla; la soberbia de creer que estamos en la razón, de que hemos alcanzado la verdad. La razón siempre es fruto de la podredumbre de nuestra mente y la verdad el espejismo de nuestras frustraciones. Sólo el vacío de creencias y expectativas nos permite recorrer las soledades del templo y contemplar sin aspavientos la verdad de la existencia humana, más en el momento que creemos aprehenderla se nos escapa sin remisión.

“Después de haber estudiado solamente con mi maestro Nyojo y después de haber comprendido plenamente que los ojos están horizontales y la nariz vertical, vuelvo a mi casa con las manos vacías. Una mañana tras otra, el sol sale por el este; noche tras noche, la luna se pone por el oeste. Las nubes desaparecen y las montañas manifiestan su realidad; la lluvia cesa de caer y las Cuatro Montañas (el nacimiento, la vejez, la enfermedad y la muerte) se alisan”.
Eihei Koroku del maestro Dogen, S. XIII.
Extraído de Zen y Autocontrol de Taisen Deshimaru, editorial Kairós.










miércoles, 15 de abril de 2015

Escuela de médiums en Casa Uriel


Esta escuela es un paso más en mi labor de asesorar y de transmitir mis conocimientos espirituales y esotéricos. El objetivo de la misma es dar una cobertura más próxima y profesional a todas las personas que sienten que hay una realidad más amplia de la que nos admitimos a reconocer y desean aprender a usar sus facultades para que de ser un problema se transformen en una oportunidad de crecimiento personal y de llenar su vida de luz y amor.
En la escuela tendrás la oportunidad de aprender a entender tus facultades y las experiencias que tienes, a protegerte de las molestias causadas por los espíritus, a conectarte a la luz y a tus guías, a ayudar a otras personas y/o espíritus de forma segura y a desarrollarte en la luz y el amor mejorando tu vida. Además de contar con mi asesoramiento podrás compartir con otras personas en tu misma situación. Así mismo mientras estés asistiendo a la Escuela tendrás asesoramiento personal y espiritual a través de mail y chat de Facebook, te incluiremos, si lo deseas, en un grupo secreto en Facebook para compartir tus experiencias y aprender de otras compañeras más avanzadas, tendrás descuentos en servicios y terapias, meditaciones en audio exclusivas y recibirás por mail las novedades y actualizaciones del blog.
CASA URIEL
que no podrás aprender en esta escuela es a hablar con espíritus, a dejar que se manifiestan a través de ti, a realizar conjuros o rituales con la intención de beneficiarte o de conseguir objetivos egoístas, a jugar con el más allá mediante la ouija, la escritura automática, etc. Pues todo eso te perjudica aunque pienses lo contrario y porque ser médium no es una aventura, ni una oportunidad de colmar nuestras ansias de tener éxito o ser admirados, ni tampoco un arma para conseguir nuestros deseos, ni tampoco un castigo; si no una oportunidad de desarrollarnos plenamente como personas y alcanzar una vida plena y satisfactoria.
Nos reuniremos una vez al mes preferentemente un domingo por la mañana.
El manual de referencia es mi libro: En la Laguna Estigia. Guía para un médium del S. XXI, así como mi blog “Más allá del Más allá.”




jueves, 9 de abril de 2015

Reencarnarse o morir

Comparto con vosotras una experiencia de una compañera de la Escuela de médiums que me parece muy ilustrativa y que puede aclarar muchas ideas erroneas sobre la reencarnación:

"Alguien en sueños me dijo: -Grecia ¿Qué haces?
-Duermo ¿por?

-Sabes que solo tienes una vida
- Si, pero está la reencarnación
-Si, existe la reencarnación pero cada vida es única, iniguable y no se repite, y aun que recordaras tu vida pasada, no será lo mismo. Ya no vivirás con tu misma familia, no tendras a tus mismos amigos, no conocerás lo que has conocido, no serás tú, en la otra vida. Dejarás de exisistir, vivirás en otro tiempo, en otra epoca. Las personas que amas y que odias dejarán de exstir.
-hmmm
-Se que no te da miedo morir.
- No, no me da miedo... además después me preocuparé en hacer algo bueno
-Talvez no existe un después... lo hermoso de la vida, no sólo es como vivirla, si no la forma de morir y ser recordado."


 Realmente es así pensamos en la reencarnación como una prolongación de la individualidad, eso es fruto de nuestro egoismo, incluso creemos que nuestro espíritu se transmite individualmente entre diferentes vidas, esto no es así, es nuestro deseo de permanencia lo que nos hace pensar eso. En cada vida somos únicos pues somos el resultado de un equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu, no la manifestación de un espíritu através de un cuerpo y una mente. Esto es importante pq sólo tenemos una vida, la nuestra, después algo que conforma nuestra personalidad quizá tenga otras existencias pero nosotros no podremos vivirlas.  









miércoles, 18 de marzo de 2015

El arte de sanar

Esta muy bien que tengan iniciativas, inquietudes pero sobre todo lo mejor es cuestionarlo todo, empezando por lo que yo digo y terminando por lo que creen cada uno de ustedes.
Las facultades psíquicas son un medio de autoconocimiento, son parte de nosotros, herramientas que tenemos a nuestra disposición para ayudarnos y ayudar a los demás.
Pero recuerden que no es más sabio el que más poderes tienes si no el que se conoce mejor a si mismo. Cuando sanamos a alguien, sea con la palabra, nuestros actos o la luz, estamos sanando algo de nosotros. Comprender esto es comprender el arte de sanar.








sábado, 7 de marzo de 2015

Sonreír a la vida



¿Qué es sonreír a la vida?

Sonreír a la vida es olvidar las cargas del pasado y las preocupaciones del futuro, es vivir centrado en el momento presente, ser sinceros con nosotros mismos, reconocer nuestras necesidades, nuestras pasiones y liberarnos de nuestros deseos, pensamientos y creencias heredadas y a todas luces irracionales.
Es algo que podemos observar en los niños de meses, una voluntad que sólo busca conocer, amar y sentir placer, que no busca comprender las motivaciones de su actos ni las de los actos de los demás, que tan sólo se esfuerza en una tarea titánica por vivir y experimentar; sin lenguaje sin ego; su voluntad no divaga entre los eternos vericuetos de la mente, sino a través de la simpleza del ahora, pequeñas antorchas de luz que intentan alumbrar nuestro camino.
Como dice Krishnamurti: “Hay una felicidad que no proviene de la satisfacción, del placer, de que las cosas nos salgan bien, sino que proviene de nuestro interior; una sensación de plenitud y dicha que solo proviene de sentirnos y olvidarnos de nosotros mismos. Al igual que hay un desencanto que es el que nos impulsa a buscar esa felicidad y que no puede ser cubierto con ninguna satisfacción”. Pero eso no quita que no podamos disfrutar de las satisfacciones y del placer, pero no olvidemos que son la otra cara de la decepción y del dolor, y siempre van juntos.

¿Qué nos aparta de poder sonreír a la vida?

·        Programación biológica: Nacemos luchando, aprendemos que tenemos que luchar y toda nuestra vida se convierte en una lucha constante, la necesidad biológica de sobrevivir nos encadena a una constante superación de obstáculos, de físicos a emocionales.
·        Educación neurótica: La educación en el dolor y el sufrimiento y en objetivos erróneos, en obtener la felicidad a través de posesiones materiales, pareja, familia, amistades, etc.  Las creencias irracionales, las cosas tienen que ser como pienso que son, la vida tiene que adaptarse a mi forma de verla, es injusto que no se cumplan mis deseos y expectativas, los demás piensan igual que yo, el error de creer que puedo perdonar y aceptar, que existe el bien y el mal, que querer es amar. El camino de la aceptación o del perdón es un error porque presuponemos que hay una voluntad en nosotros que puede erigirse en juez de lo que nos sucede; en el momento que enjuiciamos, analizamos, establecemos categorías de lo que está bien o está mal, de lo que nos apetece o nos desagrada y ya nos estamos separando de la plenitud. La inutilidad del sufrimiento como vía de superación. Ideales de justicia y amor basados en nuestra compresión neurótica de la realidad.
·        La nueva espiritualidad y su generalización inconsciente como la lucha contra nuestro ego, que no deja de enmascarar la lucha contra nosotros mismos, el negar nuestra naturaleza divina, como objetivo de control social y familiar a través del fomento de la autoculpabilidad y que no deja de ser una expresión de la insondable carencia afectiva que cada uno alberga en su interior y que intentamos justificar en nuestra escasa valía o dignidad, para mayor regocijo de las interpretaciones neuróticas de las iglesias en general. AutoJustificación del sufrimiento diciendo que son aprendizajes. El negar las pasiones. El fortalecimiento del juez interior, de nuestra mente analítica a través del fomento del análisis constante de nuestros comportamientos, de la búsqueda constante del porqué de lo que nos sucede, pensamos y sentimos.
·        Percepción errónea de la realidad: creemos que la realidad es como la percibimos y que además los demás la perciben de la misma manera que nosotros, cuando en realidad cada uno de nosotros la percibe de una manera diferente con una apariencia de similitud con la percepción de los demás. Es como si estuviéramos en una habitación con muchas personas y cada una habla un idioma diferente y sólo tenemos unas palabras básicas en común.

¿Cómo podemos sonreír a la vida?

Centrarnos en nuestras necesidades reales y no en necesidades ideales o ficticias, en abandonar la batalla entre nuestro ego, nuestra personalidad, si es que existe algo parecido y nuestro espíritu y nuestro cuerpo.
Honestidad y sinceridad. Liberar la mente de prejuicios, no reprimirlos ni negarlos si no vivir con ellos, reconocerlos. Abrir nuestra mente a sus pulsiones, dejar de reprimir nuestro inconsciente y ser sinceros con nosotros mismos. Adoptar una actitud de sinceridad, humildad y desapego. Dejando que nuestras obsesiones se disuelvan en la distancia, liberándose de la dictadura de nuestros condicionantes inconscientes. El camino es dejar de hacer, el Wu Wei taoísta, de correr tras ilusiones imaginarias, de luchar contra nuestros impulsos y miedos y la forma de practicarlo es observar todo lo que ocurre dentro y fuera de nosotros, pues todo es lo mismo, lo que ocurre en nuestra vida y lo que está en nuestra mente.
Meditaciones, terapias, disciplinas espirituales, etc. nos sirven de ayuda, son medios y fines en sí mismo pero sin olvidar que al final la única práctica liberadora que puede convertir nuestra vida en una dicha es nuestra práctica personal, nuestra actitud abierta a percibir la auténtica realidad y nuestra intención constante en cuestionarlo todo, empezando por nuestras creencias y pensamientos.
Reconocer el carácter divino del cuerpo: Vivimos en un permanente conflicto con nuestro cuerpo fruto de nuestra cultura judeocristiana, disminuir la intensidad de ese conflicto es fundamental para acercarnos al tan necesario equilibrio cuerpo, mente y espíritu. Nuestro cuerpo necesita afecto, contacto con otros cuerpos, sentirse respetado y cuidado, salir de nuestra mente y sentirlo, reconocer su carácter divino y su importancia en nuestro devenir al mismo nivel que nuestra mente o nuestro espíritu, poder expresar su sexualidad y vivir el sexo de forma liberadora abandonando nuestras represiones socioculturales. Hacer ejercicio físico, caminar por la naturaleza, tocar y acariciar a nuestros seres queridos, permitirnos descansar, respetar la necesidad de dormir, de alimentarnos, de disfrutar de nuestro cuerpo, son algunas de las formas de cambiar nuestra actitud hacia nosotros mismos y nuestras necesidades.

Herramientas que nos ayudan a sonreír:

·           Contemplar: no sólo contemplar como la práctica meditativa de dejar pasar los pensamientos sin concentrarnos en nada concreto si no también entendida como el no hacer, es decir la actitud de observar nuestros comportamientos, reacciones, emociones en la vida cotidiana; dejar de correr tras nuestros impulsos, deseos, pasiones, etc. y aprender a distanciarnos de ellos. “Sólo la mente quieta y silenciosa conocerá el amor, y ese estado de quietud y silencio no es cosa que pueda cultivarse." Krishnamurti.
·           Sanar aquellas heridas que son tan profundas que llegan a desbordar nuestra voluntad, sin caer en la dependencia de terapias o tratamientos. A veces un trauma inconsciente o bloqueo emocional puede ser tan profundo que sin ayuda externa no podremos enfrentarnos a él. Para ello tenemos infinidad de terapias siendo recomendables aquellas de cariz más liberador.
·           Trabajar nuestra energía: Somos energía, tanto a nivel físico, mental como espiritual. El trabajo de nuestra energía, tanto por nosotros mismos como por otras personas, es la forma más efectiva y respetuosa de transformar nuestra realidad. Aprender a sentir tu propia luz es un ejercicio sencillo pero muy potente que nos permite conectar con nuestra divinidad y elevar nuestra vibración con todos los beneficios inherentes.

Experimentarás el amor cuando abandones tu visión dualista de la vida. Sólo podrás sentir el amor brillando en tu interior cuando dejes de:
·           Escoger lo que te gusta y rechazar lo que te disgusta...
·           Perseguir lo que deseas y huir de lo que temes...
·           Abrazar el placer y apartarte del dolor...
·           Creer que existe un tú y un otro...
·           Actuar como si todos pensaran igual que tú y que tu forma de ver la realidad es la correcta...
·           Vivir en la fantasía de que existe el bien y el mal...

Si abandonas tu creencia dualista de que:
·        Tu cuerpo está separado de tu espíritu...
·        Tu mente está separada de tu cuerpo...
·        Tu espíritu está atrapado por tu cuerpo y tu mente...
Podrás sentir el AMOR en ti, una experiencia que transciende tus opiniones, tus deseos, tus preferencias y las relaciones de afecto fruto de nuestros necesarios apegos, familiares y sociales. Una experiencia de fraternidad y libertad que te llenará de gozo y plenitud sin la necesidad de obtener nada.