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Copyright Francisco José Del Río Sánchez 2008

jueves, 11 de mayo de 2017

Yo prefiero caminar

"Yo prefiero caminar,
sin miedo hacia la Luz.
se que tras la oscuridad el cielo es más al azul..."
Hermosa letra, hermosa voz,hermosa canción...









lunes, 8 de mayo de 2017

La verdadera compasión

La compasión no solo es ayudar activamente al que lo necesita sino también observar pasivamente como se golpea la cabeza contra la pared una y otra vez el que no quiere ser ayudado, lo demás es vulnerar su libre albedrío y una falta de respeto al otro y a nosotros.







domingo, 7 de mayo de 2017

La vieja del bosque. Relato Erótico/Esotérico 2ª parte

Si no has leído la primera parte, haz clic aquí
Continuación:

Estaba el moscón incordiando más de la cuenta cuando la chica se acordó de la bruja. Bastaron un par de lindezas brotadas cual miel de su dulce boca para que el palurdo paticorto bebiera los vientos detrás de ella. Fue cosa de un suspiro cuando se presentaron en la ruinosa cabaña de la anciana, la chica entro y le dijo a la vieja que estaba acostada casi sin respirar, ya os traigo lo vuestro ahora enseñarme. La bruja se levantó de un salto, cosa que pareció imposible pues aparentaba cadáver y cuando entró el pretendiente, le atendió muy gentilmente ofreciéndole agua y después un licor de hierbas de su cosecha. El lascivo miraba con ojos vidriosos encendidos en deseo a nuestra heroína, cuando empezó a sentir ciertos mareos que atribuyó a la excitación previa al encuentro tanto tiempo deseado. La chica, bajo las indicaciones de la bruja, se desabrocho algunos botones de su blanca camisa mostrando una aún más blanca unión de sus senos.
El pastor se lanzó sobre ella preso de la pasión para caer semiinconsciente sobre el camastro, la bruja se echó sobre él, bajándole los pantalones; con unas breves manipulaciones, consiguió que el miembro viril se mantuviera erecto y a continuación se montó sobre él arremangándose la falda. La chica miraba sorprendida como la bruja retozaba de placer sobre el desvariado hombre, que gemía pensando que gozaba de la moza.
Mira niña le dijo la vieja, concéntrate. El hombre grito y con él la bruja, y mientras ambos tenían sus respectivos orgasmos a ella le pareció ver como si una llamarada amarillenta ascendiera de los sexos al interior de la vieja. Está continuó sobre el hombre hasta provocarle un nuevo orgasmo y está vez no le quepo duda, la llamarada más bien blanco amarillenta surgía del hombre y se expandía por la anciana. Esta sonreía. Nuestra joven estaba aterrada ahora estaba segura que la vieja era una bruja y la esclavizaría para sus perversos fines. Qué pena de mentalidades atrasadas de pueblos reprimidos, ¿Cuántos saberes se han perdido por culpa obsesos pecaminosos e ignorantes sacrílegos de la divinidad femenina?
Ya está bien, dijo la vieja si no lo mataremos. Ven niña que te voy a dar de probar, ella retrocedió, no temas le dijo ella, tomándole las manos y acercándose cautelosamente hasta unir su boca a la de la chica. A ella le supo a gloria como un panecillo blanco recubierto de azúcar recién salido del horno de leña. Cerró los ojos y se relamió. Se sintió mejor. La vieja le dijo, túmbate, y levantándole la falda metió la cabeza entre sus piernas; le sopló en el sexo y lo sintió arder, le besó y lo sintió crecer; algo se puso duro y en poco tiempo gritó como no había gritado nunca y sintió, además de una placer desconocido para ella, algo que entraba en ella y la vivificaba. La energía decía la vieja que se llamaba. Ella le podía enseñar, ha absorber lo que los hombres desperdician al correrse, a vivir del bosque, sus secretos y de este no te preocupes me lo traes cuando le entren otra vez las calenturas.
La chica se sintió muy bien los siguientes días y a la semana volvió con el pastor, unos meses después este cada vez más delgado, dejo de subir al monte para descansar, lo sustituyo su hijo, fue el momento de poner a prueba su aprendizaje; y lo hizo con sobresaliente. La anciana le explicó que pronto partiría y que debía aprender a valerse por sí sola. No os quepa duda de que así lo hizo.
Antes el campo estaba muy habitado y había muchos hombres disponibles; con el tiempo superó a su maestra, llegando a conservarse fresca y lozana. Durante la guerra civil con tanto trasiego de maquis y guardias civiles, se recargaba casi diariamente; aunque algunas veces los hombres la forzaban ella hacía un poco de teatro para que se excitaran más y así poder absorber más energía de ellos.
Pronto en el pueblo la gente comenzó a decir que era bruja, que no era normal que no envejeciera; se vio obligada a buscar un muchacho que fuera a buscar sus quesos al cortijo abandonado donde decidió establecerse y que ella sola restauró sin ayuda de nadie. Eso no dejo lugar a duda para muchos pueblerinos de que evidentemente tenía un pacto con el diablo. El muchacho que al principio se había enamorado de esa mujer radiante, empezó a temerla cuando superándolo ella en edad el envejecía y ella no. Ella le tenía cariño y siempre fue amable con él.
Durante los 60 y 70 con el despoblamiento del campo paso más necesidad, al abandonar los hombres el campo y se le produjo un envejecimiento progresivo, el antiguo muchacho también emigró y ella tuvo que volver al pueblo. Se murmuraba que el demonio le había dado la espalda.
Fueron años de soledad, hambre y envejecimiento acelerado; ya era una vieja y se sentía una vieja. A mediados de los ochenta empezó a encontrar unos jóvenes de la ciudad que venían al campo por gusto y ella pensó que mejor gusto que el que podía darle ella. Pero las cosas habían cambiado aparentaba 30 o 40 años más que ellos, olía mal pues disponía de poca agua para el aseo y no lograba conectar con ellos. Decidió que debía observarlos, se dio cuenta que miraban las plantas, los árboles, las piedras, los animales como si les fuera la vida en ello o fueran a desaparecer al día siguiente. Pensó que ella los conocía todos y podría hablarles de eso y el sexo ya se vería.

El sendero pasaba cerca de su cortijo y no le resultaba difícil hacerse la encontradiza pues los escuchaba venir desde casi que salían del pueblo. Pronto comprendió que los grupos solo servían para pasar el rato, era mejor centrarse en los solitarios; aprendía rápido, siempre tenía algo que enseñarles en su cortijo, mineral, animal o vegetal. Y empezaron a caer, y algunos a volver. La vida volvió a sonreírle, mejoro su aspecto, de nuevo los hombres la miraban con deseo; todo se hizo más fácil y decidió arriesgarse.








Creo

Creo en mi sobre todas las cosas...
Creo en el amor y la libertad del ser humano...
Creo en una sonrisa espontanea sin importarle quien la reciba como la flor con su aroma...
Creo en una mano cálida que toca sin interés como el sol que nace cada mañana sin esperar nada...
Creo en un beso con los ojos cerrados...
Creo en un mundo donde brille la realidad...
Creo en colegios con las puertas abiertas, clases con las ventanas abiertas y  profesores sentados en los pupitres...
Creo en niños explorando su cuerpo sin temor a la reacción de los adultos...
Creo en una vida en la que nos levantemos cada mañana sin esperar nada especial...
Creo en el brillo de tus ojos iluminando mi alma...
Creo en un mundo de sabios y maestros ahorcados...
Creo en ti sobre todas las cosas...
Creo en la fraternidad entre los seres vivos...
Creo en el placer de acariciar tu piel...
Creo en que salgas de noche sola haciendo lo que te plazca...
Creo en la música de la vida haciéndonos vibrar con pasión...
Creo en un ser humano libre de sus ataduras internas y externas...
Creo en tu voz semejante al canto de la alondra...
Creo en el poder innato de ser feliz...
Creo en tu capacidad de amar...
Creo en tu libertad...
Creo en mi sobre todas las cosas...












viernes, 5 de mayo de 2017

Nunca me acuerdo de olvidarte

Es el título de una canción de Shakira que mi viene como anillo al dedo, leyendo "La caza del carnero salvaje" de Haruki Murakami encuentro este pasaje: "Cuanto más miraba sus pechos más desmesurados me parecían. El sujetador que llevaba debía de ser como los cables de acero del Golden Gate. Diría que había varios empelados jóvenes que se querían acostar con ella."

Nunca nadie antes me había tocado la cara como ella, nunca antes nadie me había hecho sentir querido... Por eso un día le dije algo que siendo un halago sonó como una sentencia, "esto que hemos vivido juntos no vamos a volver a vivirlo con nadie más". Puede que estuviera equivocado pero es difícil encontrar a una persona con la capacidad real de amar.

Por eso nunca me acuerdo de olvidarte...


jueves, 4 de mayo de 2017

Ella 27, tu 24

Ella 27, tu 24.
Ella agonizando en la cama, tu encerrado en el cuarto de baño.
Ella ahogándose en sus fluidos, tú en tu llanto.
Y las palabras del médico: “aunque no esté consciente, escucha y es consciente de todo.”
Te escondiste en el cuarto de baño para no ahogarla aún más en tus gemidos.
Después silencio, se extinguieron sus ronquidos y tus llantos.
Y cuando se la llevaron en la cama, sólo quedó el vacío de la habitación.
Cuando murió tu hermana, también lo hizo tu juventud, pero no te diste cuenta entretenido como estabas en llorar su perdida, después lentamente irían muriendo las ilusiones.
Dicen que la buscas incestuosamente en tus parejas, desde siempre, incluso antes de que faltara. Dicen tantas cosas de ti que quizás alguna sea cierta.
En casa mama exhibe sus retratos, por suerte ya no habla de ella; su ataúd metálico continúa intacto, en su nueva ocupación, pero para ti no dicen nada, fotos, tumbas, están vacías, solo tienes recuerdos ajenos y ya ni siquiera sabes si son ciertos. Sabes bien que la mente inventa cosas, inventa momentos, inventa vidas y nunca puedes estar seguro de su certeza.

Recuerdas cuando fuiste con ella a ese concierto en el Falla, mientras sonaba la música clásica ella salió corriendo, dudaste, como siempre, si salir tras ella, en la galería la encontraste llorando, un bulto en el cuello, uno más, la acompañaste hasta casa cogida del brazo, sin hablar y allí la dejaste; después una nueva operación. No has vuelto a escuchar una orquesta en el Falla.

Se llamaba Isabel, pero para ti es una extraña más.






La puerta cerrada

La puerta cerrada, dentro los muebles vacíos... como tu corazón.
El otro día tu hija pequeña abrió esa puerta, no sabes si la buscaba a ella.
No le preguntaste ni ella te preguntó.
Esa puerta siempre cerrada desde que se fue... como tu corazón.
La habitación ha dejado de existir para ti... como ella.
Abres la puerta, la cama tapada, la nueva disposición de los muebles, el espacio vacío en el centro. No huele mal, quizás huele bien... como ella.
Era su habitación y no sabes si volverá a ser tuya.