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viernes, 31 de marzo de 2017

Abrir las puertas

La otra noche sentí en mi interior el impulso de dejar abierta la puerta de mi casa, de Luz del Viento... para que entrara el mundo.
Sentí la necesidad de dejarla siempre abierta, de olvidar los temores aprendidos a que alguien entre a hacer daño, a robar. Pensé en otras épocas o en los pueblos pequeños, donde aún se dejan abiertas y hay sentimiento de comunidad.
Y me acordé de Epicuro y su Jardín, esa finca a las afueras de Atenas, esa casa con huerta, abierta a todos sin distinción de raza, sexo o clase social; una de las pocas escuelas filosóficas de la Grecia clásica donde se admitían a mujeres, esclavos y personas de dudosa reputación. Cuando lo normal es que sólo pudieran asistir hombres de noble cuna. Me pregunté, si aquella actitud rompedora de hace más de dos milenios, seguiría siéndolo hoy en día; me temo que si, no hemos avanzado tanto, creo.
Me cuestioné como adaptar esa actitud a estos tiempos y me di cuenta que mis dudas sólo eran miedos, miedo a compartir, miedo a convivir con otros, miedo a perder mis pocas posesiones, a lo que da algún sentido a mi vida, en definitiva miedo a perder mi pequeño mundo, a derribar las murallas del pequeño paraíso que todos nos construimos para defendernos del mundo, aunque ese paraíso no nos haga felices.
No se trata de imitar ni de volverse loco, se trata de amar y olvidarse de uno mismo, la puerta más importante que necesitamos abrir es la de nuestros corazones.

Abramos nuestros corazones, nuestras mentes, nuestros cuerpos, y después todas las demás puertas se abrirán por si solas.
Dándole vueltas al Jardín de Epicuro, me pregunté sobre quienes serían hoy en día, esos esclavos y esas personas de dudosa reputación de su Grecia clásica, y pensé en los ilegales, los indigentes, el lumpemproletariado (prostitutas, delincuentes de poca monta, drogadictos, etc.). En definitiva Los Nadies, en palabras de Galeano.











jueves, 30 de marzo de 2017

Soy sanador

Soy sanador porque predispongo a la persona a que se cure a si misma pero no porque yo la sane.
Mejora del estado físico general, tranquilidad emocional y claridad mental para distinguir lo que realmente es importante en nuestra vida y que decisiones tenemos que tomar para alejarnos de todo aquello que nos hace sufrir y nos aparta de una vida plena.
Cuando una persona acude a mi, entablo un diálogo con ella, no sólo con el objetivo lógico, como terapeuta, de conocer su problemática y como persona sino también para activar los conflictos emocionales a nivel energético; de esa manera aparte de proporcionar a la persona asesoramiento personal y de ofrecerle otros puntos de vista que puedan hacerle replantearse su forma de ver la vida, en la posterior sanación de Amor puedo debilitar y atenuar el efecto perjudicial de los conflictos emocionales, sea o no conscientes de ellos, que presenta la persona.
La sanación de Amor me permite transmitir a la persona una energía, la del amor, que además de limpiar la energía de la persona, la equilibra, por un lado debilitando la energía negativa de los bloqueos y conflictos emocionales, enfermedades de todo tipo y creencias erróneas que nos apartan de la felicidad, por otro lado potencia la energía positiva de la persona, su capacidad de autocuración, sus cualidades de superación y adaptación a las situaciones cambiantes de la vida y la capacidad de ampliar su perspectiva y de encontrar puntos de vista nuevos que nos permiten encaminar nuestra vida por una senda de crecimiento y desarrollo personal de plenitud. Actúa a nivel físico, mental/emocional y espiritual.

De esta manera mis terapias personalizadas colocan los cimientos para que retomes las riendas de tu vida y los cambios que por ti misma vas decidiendo tomar van produciendo una sustancial mejoría en la problemática que puedas presentar, sea física, mental o espiritual.








jueves, 23 de marzo de 2017

Vivo en un mundo de fantasías e ilusiones sin sentido

Vivo en un mundo de fantasías e ilusiones sin sentido que nunca llegan a realizarse, quizás porque normalmente no hago nada por materializarlas. Es un mundo de locura donde todo es posible, un universo propio donde suceden cosas que quizás nunca sucedan en la realidad pero para mí son reales. Siempre ha sido así, y no sé si alguna vez será de otra manera o simplemente eso es lo normal, lo común a todos los seres humanos. Puedo a veces sentir sus sueños, sus pesadillas, pero no suelo llegar a tener evidencias de si son reales. Algunas personas me las confirman, pero no suele ser lo normal, todos andamos siempre actuando, disimulando en un teatro sin fin, ocultando nuestros deseos y sentimientos más profundos, la vida nos enseñó a ocultar nuestras debilidades, potentes armas arrojadizas a merced de los demás. ¿Dónde quedó la ingenuidad, la sinceridad?
Mientras más miedo tengo más intensas son las ilusiones, dicen que el miedo apaga el amor, o eso es lo que creo yo, pero yo siento miedo y sin darme cuenta surge el amor, no el amor de pareja, otro amor más profundo sin juicio y sin moral pero el miedo a perderlo lo marchita. Entonces sueño y mi mente reproduce un mundo donde no hay barreras ni mentiras, un mundo irreal pero que existe en mi mente y entonces acaricio tus mejillas y no pasa nada, paso mis dedos sobre tus labios y no surgen equívocos, te cojo las manos y recostamos la cabeza sobre el sofá y sólo sonreímos, no hay nada más; pero el miedo me devuelve a la realidad y allí todo eso implica muchas cosas, también para mí, una caricia no es sólo una caricia, una muestra de afecto no es sólo una muestra de afecto y entonces tengo miedo porque sé que no lo entenderías y porque sé que yo tampoco. El deseo surgiría ya fuera para reprimirlo o para disfrutarlo. Y ya nada sería igual.
Entonces vuelvo a soñar, cuerpos que se entrelazan, se besan, se penetran, e imagino que no hay moral, solo personas amándose, fundiéndose, sexos uniéndose sin pensar, pero despierto, el miedo me inmoviliza y la magia del sueño desparece, la fuerza del amor se desvanece con él. Locura, lascivia, obsesión, calificativos que acuden a mi mente, imposible distinguir la realidad de la fantasía, imprudente reconocerlo, solo queda navegar en la mente. Deseo que brota irrefrenable y que vuelves a marchitar. En la mente todo es posible, en tus fantasías todo es real, pero en tu vida no.
Me pregunto, si nosotros construimos nuestra realidad, si nuestras creencias definen el mundo, entonces yo soy caos pues mi mente es un caos, mis pensamientos son caóticos y mis fantasías irreales. Realmente creo que es así, mi vida no deja de ser un caos, por un lado siento el amor pero por otro me atenaza el miedo, como un genio entre el constante vaivén entre la genialidad y la locura, entre el amor y la amargura, entre el deseo y la castidad, entre la risa y el llanto. Busco tu cuerpo entre mis sabanas, a la vez que quiero alejarte de mí. Deseo tener y que seas libre, deseo amar y poseerte a la vez, deseo abrazarte, acariciarte y no desearte, pero no puedo dejar de desear, en plural. Al igual que no puedo dejar de amar. Si el amor está separado del deseo, no conozco esa clase de amor, en mi mente no existe, si el sexo no representa la fusión con la otra persona, la materialización física del amor, entonces estoy enfermo. Quizás este loco y desear a las personas que amas sea una grave patología de mi mente, incapaz de confundir amor y sexo, pero y si esa fantasía es real, y todos nos la reprimimos, y si lo real es el caos de mi mente y lo falso es esta vida mojigata, cicatera y represora de la espontaneidad, del sexo y del amor verdadero.
¿Vuelvo a saltar sin paracaídas? Ya lo hice antes cegado por la ilusión, después la fantasía no fue igual que la realidad, pero tuvo muchas cosas buenas. Si sólo puedo ser yo mismo, si el único camino verdadero es el de la autosinceridad, seré caos, seré fantasía y seré amor, y tendrá que ser con todas sus consecuencias.

¿Y tú que quieres ser?






martes, 21 de marzo de 2017

Contactar con el universo de tu inconsciente

Al igual que durante los sueños, podemos, de forma consciente, entrar en nuestro universo simbólico; contactar con nuestro hemisferio derecho cerebral y tener experiencias muy diferentes pero todas enriquecedoras y liberadoras para nosotros.
En este campo el método es difuso, sumamente intuitivo y las reglas se disuelven en el universo mágico, simbólico y personal de cada persona. Esto quiere decir que poco puedo guiaros, tan solo insinuaros la puerta de entrada a vuestro inconsciente, pero sois vosotros los que tenéis que franquearla y encontrar la manera de lograrlo pues cada uno tiene la llave de su inconsciente y esa llave es única para cada persona. Esa llave estará en mejores condiciones, dependiendo de nuestros temores, de nuestra capacidad de serenar nuestra mente, pero al final solo será el cielo el que decida si podemos acceder y a qué tipo de información podemos acceder.
Requiere este viaje de mucha paciencia, de dejarse llevar y no intentar analizar lo que surge, ni descartarlo por extraño o estrambótico; en resumen, en un estar alerta a nuestro interior y dejarnos llevar por su sabiduría. El premio es extraordinario pues podemos tener desde experiencias simbólicas hasta auténticas regresiones.
En primer lugar hacemos el ejercicio de sentir nuestra propia luz; esta es la base para todos los demás pues nos permite estar protegidos y profundizar en nuestra relajación. Continuamos como si fuéramos a hacer el contacto con nuestro guía, visualizando las escaleras y subiendo a nuestro jardín interior. Estamos en:
Muy bien, recorre tu jardín, contémplalo… Haz lo que te apetezca en él: tumbarte sobre la hierba, meditar, pasear, bailar, jugar, etc. Lo que realmente te nazca sin preocuparte por nada…
(Pausa, puede ser lo larga que nos apetezca)
Escucha el sonido del agua… hay un arroyo cerca de donde estás, aunque no lo escuches búscalo porque lo vas a encontrar…
Acércate al arroyo, es poco profundo… Observa sus aguas correr… Es como si la corriente quisiera llevarte a algún sitio… Te dejas arrastrar…, llevar…
Hay una puerta ante ti, obsérvala. ¿Cómo es?, forma, materiales, antigüedad, etc. Es la puerta a tu interior, un mundo lleno de sorpresas y posibilidades… Cuando estés al otro lado tu inconsciente te mostrará una imagen, un recuerdo, una experiencia que necesites para este momento de tu vida.
Atraviésala tocándola levemente con tus manos…
Estás al otro lado… Espera, déjate llevar… Aunque no veas nada ni experimentes nada, simplemente mantente a la espera… Observando… Que algo surgirá, aunque solo sea una sensación, una imagen, una palabra… Dale tiempo a tu mente a acostumbrarse…
Déjate llevar por lo que surja…
Para terminar haces el ejercicio de emerger al estado de conciencia normal contando de 1 a 5 como está descrito en el primer apéndice.

Tanto este ejercicio como el de contactar con tu guía requieren tiempo y paciencia, y practicarlo con tesón hasta que nos salgan. Hay que tener en cuenta que nuestra mente no está acostumbrada a moverse de forma consciente por estas parcelas de nuestro universo personal. Habrá quien no pueda contactar con su guía ni con su inconsciente y quien sea capaz de hacer hasta viajes astrales. Cada uno a su ritmo y a su tiempo, ni todos estamos aquí para ver espíritus y hacer viajes astrales ni eso significa que estos ejercicios nos sean de mayor utilidad. Estimular nuestro hemisferio derecho cerebral ya de por sí es una gran inversión independientemente de que nuestros resultados puedan ser más o menos espectaculares o fantásticos.







El Inconsciente

En el lenguaje corriente, el término inconsciente se utiliza como adjetivo para calificar el conjunto de comportamientos que un sujeto desarrolla inadvertidamente, es decir, sin darse cuenta, y que, en general, no dependen de su voluntad.
Aunque el termino inconsciente es anterior a Freud este lo populariza dotándolo de un nuevo significante, para Sigmund Freud el inconsciente ya no es una "supraconsciencia" o un "subconsciente", situado sobre o más allá de la consciencia; se convierte realmente en una instancia a la cual la conciencia no tiene acceso, pero que se le revela en una serie de formaciones como los sueños, los lapsus, los chistes, los juegos de palabras, los actos fallidos y en los síntomas.
En psicoanálisis, el inconsciente es el concepto clave de la teoría, y designa un lugar psíquico desconocido para la conciencia y al conjunto de los contenidos reprimidos que son mantenidos al margen, apartados de la conciencia, aun cuando ellos muestren una permanente efectividad psíquica e intensa actividad a través de mecanismos y formaciones específicas. Es decir no sólo se manifiestan en forma de tics sino que la conciencia, nuestra aparente voluntad esta supeditada a estos contenido inconscientes que definen nuestra personalidad.
Jung discipulo de Freud replantea y amplía el carácter personal del inconsciente freudiano, extendiéndolo «ad infinitum» a un inconsciente colectivo cuyo contenido primordial serán los arquetipos.
El inconsciente colectivo es un término acuñado por el psiquiatra suizo Carl Gustav Jung, quien postuló la existencia de un sustrato común a los seres humanos de todos los tiempos y lugares del mundo, constituido por símbolos primitivos con los que se expresa un contenido de la psique que está más allá de la razón, destacando los arquetipos.
Los arquetipos expresan los instintos en un sentido biológico, pero al mismo tiempo comprenden el lado espiritual. Los arquetipos son en realidad una tendencia a formar representaciones sobre un modelo básico que afecta emocionalmente a la consciencia. Algunos motivos principales son el ánima, o principio femenino, y el ánimus, principio masculino y otras figuras de la mitología griega. La sombra es el lado inconsciente de la personalidad, mientras el sí-mismo es la totalidad, parte consciente e inconsciente.
Lo perturbador de los arquetipos es que no llegamos a conocerlos del todo. Y más perturbador resulta el hecho de que, aun conocidos, nunca agotan su significado. Sin embargo, para Jung, el sentido de armonía se consigue mediante la unión consciente de los contenidos inconscientes de la mente. Esa es la "función trascendente de la psique", con la que se supera el yo para conquistar la plenitud del individuo.









martes, 14 de marzo de 2017

¿Me lo merezco?

Una amiga porteña muy querida me acaba de mandar un audio por WhatsApp contándome que anoche se durmió escuchando mi meditación y ha descansado como un bebé, llevaba varias semanas tomando pastillas para dormir pues tiene varios trabajos en el día, con mucho estrés, muchos desplazamientos por la inmensa Buenos Aires, y le costaba conciliar el sueño, pero anoche no tomo nada poniéndose una  de mis meditaciones y se durmió acunada por mi voz, como en tantas otras noches, con un sueño agradable y reparador. Quería darme las gracias por todo lo que la he ayudado y aportado a su vida y quería hacerlo con su voz, estaba agradecida por la luz y el amor que transmito a todas las personas que se me acercan; por descontado sus palabras me han emocionado, pero no son las únicas, en el último mes he recibido regalos en forma de palabras de agradecimiento y reconocimiento hacia mí, ya escribí una reflexión sobre mi amiga Suiza que me dijo que le había dado mucha vida. Hace unos días tras escribir la entrada, “Todas necesitamos follar más” alguien me dijo: “se nota que escuchas a las mujeres, que conectas con ellas y las entiendes, manifiestas tu gran sensibilidad y conciencia sobre el sistema. Eres un ser iluminado extremadamente maravilloso, y lo sabes”. Amén de otras felicitaciones.
Otras personas se han manifestado en términos similares o me han hecho sentirlo y otras me han hecho sentir como florecen gracias a mi mediación, a mi impulso. Ante esto y otras gratificaciones que estoy recibiendo en mi vida me planteo si me lo merezco, si realmente respondo a ese perfil de poder ayudar, en definitiva si este loco es digno de tal valoración positiva.
Quizás esté loco, quizás mis sueños me hagan la persona más rica del cementerio, quizás me duelan los brazos de remar contracorriente, quizás no entienda que ser sincero cree más problemas que soluciones, pero quizás me lo merezca, quizás sea digno de recibir reconocimiento, de ser valorado, de mejorar mi situación económica, de que la vida me gratifique, de ser amado y de poder amar sin distinción, sin posesión, sin egoísmo, de empezar a sentirme libre por primera vez en mi vida y de olvidarme.
Olvidarme de una década de trabajo personal intenso y exclusivo, de vivir sólo para transcenderme, de horas cara a la pared aguantando dolores en las piernas, de años de lucha contra mí mismo, de años sobreviviendo negándome a vivir, de tanto dolor propio y causado a los que me rodeaban, de una vida de loco y enloqueciendo a los que me querían, de quieros y no puedo, o mejor dicho no me dejo, de decisiones erróneas que me llevaban por el buen camino, de amores perdidos, pasados, realizados y no realizados.


Quizás sólo siga estando loco, como esos genios con una capacidad maravillosa para crear algo, pero sé que aunque el fango del dolor y el sufrimiento han alimentado mi flor de loto, he dejado de arrastrarme por el lodo por unas migajas de afecto y si bien esta flor sin alas quiere volar su aroma sí que puede hacerlo.







sábado, 11 de marzo de 2017

Los 80

La década de mi juventud, del instituto y después la universidad, de mis sueños e ilusiones, del primer e inolvidable amor, de las primeras caricias de otras manos, del primer cuerpo entre mis brazos y en definitiva de tantas fantasías.
De correr en pos de algo desconocido, de la libertad, el amor, de creer que te vas a comer el mundo, de cambios que se iban a producir y no llegaron, de las manifestaciones anti OTAN, del grupo ecologista, del descubrimiento de la montaña.
De ilusión y esperanza a nivel social, tras la década anterior de lucha, la de los 70 del S. XX, posiblemente donde se lograron cotas de desarrollo personal, libertades e igualdad nunca antes imaginadas, gracias a las luchas y a las vidas perdidas de muchos y muchas.
Los 80 fueron una época de gran riqueza cultural, cuando el sistema económico domesticó ese enorme fermento creativo surgido en la década libertaria, nos dejó en lo musical enormes obras de arte, cuyas letras eran poesía pura. Para los que llegamos tarde como yo, para vivir los 70, nos llegaron esos ecos, ya comerciales pero todavía cargados de espíritu libertario y de transcendencia personal. Como esta canción:




Pero también fueron los 80 la década de la domesticación del espíritu libertario innato al ser humano, de la desilusión, del desengaño y del engaño colectivo, en España con el gobierno del PSOE, en el mundo con la revolución neoliberal que comenzó entonces y triunfa en estos días y en Latinoamerica de las asesinas dictaduras. La  conveniente llegada del SIDA para controlar a las masas. Y en lo personal al final los sueños se evaporaron y el mundo fue comiéndome en los 90 hasta sólo quedar una sombra de mis ilusiones.

Seguramente el tiempo desvirtuó y exageró los aires de libertad anhelados, pero también es seguro que te hizo olvidar tus sueños de libertad y justicia, de embellecer el mundo. Y ahora que olvidas el sufrimiento necesitas recordar, pero él que fantasías e ilusiones sin sentido, o tu impulso innato por ser libre y amar.














A veces creemos

A veces creemos que huyendo de nuestros infiernos no nos alcanzaran sus llamas.
A veces creemos que huyendo de la casa de nuestros padres seremos libres, cuando normalmente nos llevamos nuestras hermosas cadenas puestas.
A veces creemos que cambiando de pareja, de trabajo, de ciudad, de amigos dejaremos de sentir las llamas de nuestros infiernos.
A veces creemos que actuando y cambiando nuestras condiciones externas, las llamas de dolor que brotan en nuestro interior desaparecerán, pero eso sólo suele funcionar un tiempo, al principio, precisamente porque creemos. Creemos en cosas que no tienen sentido, que no existen fuera de nuestra mente, sólo porque sí, creemos en cosas que nos enseñaron, en valores y esperanzas que no tienen ninguna evidencia de que conduzcan a la felicidad.

Y mientras más creemos, hagamos lo que hagamos, más nos consume el fuego del infierno, mientras el aire fresco del cielo se nos aleja irremediablemente. Cielo que nunca alcanzaremos mientras no lo hagamos realidad en nuestra vida, no hay salvación después de la muerte, si no pudiste salvarte en vida, ni paraíso, ni sueños infantiles, mientras no dejes de creer en lo que nunca te ha hecho ni te hará feliz.








miércoles, 8 de marzo de 2017

Todas necesitamos follar más

Nos guste o no todas necesitamos más sexo, sobre todo de calidad, necesitamos sentir el placer de ser acariciadas, de sentir unas cálidas manos acariciando nuestro cuerpo, necesitamos sentirnos amadas en el sexo, ser tratadas con respeto y sentir que nuestro ritmo y nuestras necesidades importan, necesitamos sentir que no somos un objeto para usar ni una vagina para masturbarse en ella. Necesitamos sentir que somos algo más que una máquina de placer o de producir niñas, pero eso no nos lo va dar nadie, nadie nos lo va a conceder porque sea justo o lo mejor para todos. Es algo que tenemos que conseguir nosotras, ganándonos el respeto y luchando contra la dictadura patriarcal que convierte a las mujeres, en siervas, sumisas y esclavas sexuales.
Necesitamos ser mujeres valientes que matemos al príncipe azul en nuestro corazón, que renunciemos al padre omnipotente y deseado que nos muestra el camino vital a transitar y que nos permitamos disfrutar de nuestro cuerpo y de nuestra libertad de elección. Que follemos con quien nos apetezca, cuando nos apetezca y como nos apetezca, que si no queremos follar porque no nos apetece digamos un alto y claro NO en cualquier ámbito de relación. Que no suframos más por no tener pareja, por no encontrar a nuestro salvador, y disfrutemos de no tenerla y si encontramos al amor en alguien independientemente de su sexo o condición, que lo vivamos sin prejuicios ni temores y en completa libertad.
NO SOMOS PROPIEDAD DE NADIE NI NADIE PUEDE SER NUESTRA PROPIEDAD y eso va por padres, madres, hermanos, hermanas, hijos, hijas, amigos, amigas, parejas, etc. El único camino a la felicidad del ser humano es ser libre y amar, en todos los sentidos y con todas las consecuencias.
Y si tienes miedo a la libertad y al amor o crees que no hay nada de valor en ti, puedes seguir dejando que se aprovechen de ti, que te usen, teniendo sexo por obligación o por no quedar mal, cumpliendo tus deberes conyugales, fingiendo orgasmos o conformándote sin tenerlos y seguir siguiendo un ser humano de 2º orden.
Sin lucha, sin enfrentarse a la dictadura social y a nuestros miedos, nunca hay cambios y cuando los hay el sistema siempre encuentra la forma de domesticarlo, como este 8 de marzo día de la mujer trabajadora transformado en el día de la mujer, tanto de la inmensa mayoría explotada por el patriarcado capitalista como de la minoría que colabora y se beneficia de él. Es un día para exigir nuestros derechos, en todos nuestros ámbitos de existencia, familiar, conyugal, maternal, laboral, sexual, etc.
Y el primero y más fundamental es con nuestro cuerpo, autentico templo que nos permite vivir, sentir y expresarnos, ya es hora de liberarnos de nuestras cadenas, de dar placer y mimar a nuestro cuerpo, de dejar de castigarlo negándole lo que necesita, con dietas y ropas que lo esclavizan en pos de un ideal de belleza impuesto con el único fin de enriquecer a unos pocos y mantener el control sobre nuestras mentes. Una de las armas más asequibles y menos reivindicada para empezar a desmontar el engranaje de explotación económica/social/sexual hacia nosotras, es la masturbación a solas o compartida. Masturbarse es una manera de reconocer nuestro cuerpo, de aprender a descubrir que nos gusta y que no, de facilitar los necesarios orgasmos, pero una masturbación que no sea solo genital, si no que vaya acompañada de caricias y tocamientos por el resto de nuestro cuerpo, para que este sienta que es amado, deseado, valorado.
Enseñar a nuestras parejas a masturbarnos, a que tengan la paciencia de esperar a nuestro orgasmo, y si es el caso de que seas multiorgásmica, a disfrutar la penetración tras un orgasmo por estimulación manual u oral, a que nos masturben sin esperar contrapartida, a retrasar su eyaculación para poder tener nuestro orgasmo si es necesario y un sinfín de prácticas que nos sitúen en un nivel de igual a igual con nuestras parejas.
Conquistemos la igualdad en nuestra intimidad para así poder extenderla a todos los niveles.
No soy tu objeto, no soy tu diversión, no soy tu violada, no eres mi dueño, mi vida no te pertenece, soy un ser libre y amoroso dispuesto a vivir mi vida de la forma más satisfactoria para mí. Y por eso hoy me masturbo, sola o en compañía, pero sólo para darme el placer que me merezco y no para excitarte.

Uno de los iconos de la revolución sexual de los 70 fue el rechazo al sujetador, décadas después es casi imposible ver a alguna mujer, no modelo en una pasarela, sin él; todo lo contrario la obligación es resaltar el pecho, y mostrarlo en la playa para disfrute de muchos. Sistema patriarcal que fagocita y readapta las luchas emancipadoras de cualquier tipo. La libertad sexual que trajo para las mujeres, en opinión de algunas feministas, ha terminado convirtiéndose en una mayor accesibilidad de las mujeres para satisfacer los deseos sexuales de los hombres, en una obligación para no ser tildada de mojigatas, de putas a monjas, sin término medio, esa es nuestra calificación para los hombres. Por eso tu libertad sexual sólo puede venir de que folles más como a ti te gusta, sin miedo a expresar tus deseos sexuales pero sin permitir que te usen. Por eso hoy mujer acaricia tu cuerpo, mastúrbate, usa objetos o juguetes sexuales y si tienes pareja ponle límites, hazte respetar, empieza la revolución en tu intimidad, una revolución sexual, familiar, económica y social liberadora.

Vanexxa: Cuentos chinos









Y para calentar, relato erótico/esotérico:

SE LIBRE, AMA Y SE FELIZ.

sábado, 4 de marzo de 2017

¿Dónde andas, esquiva soledad?

Te busco en mi interior, más no te encuentro. Tú, inseparable compañera de años de desdicha, ¿por qué me abandonas? O es acaso que soy yo el que de nuevo me engaño, yo mezquino y traicionero que juegas conmigo y me haces creer real lo efímeramente falso.
¿Dónde está el vacío que insuflaba mi alma? Te perdí y perdí mi sentido, mi guía, mi vivir. Quedé sin anhelo. Me quieren, ¿Qué he hecho yo para merecer esto?
Te espero, como al azul del doble click, más este no se produce, me niegas tu lectura, sólo te pido tan sólo eso… aunque después siempre vienen otras peticiones. Busco tu atención sin saber por qué, esfuerzo inútil, ante la falta de soledad.
La paloma mensajera de mi amor voló, un halcón moteó de sangre su blanco plumaje, más esa sangre no era suya, sangre de rapaz que no pudo soportar la belleza del mensaje.
Te busco y no te encuentro, ya no estás en mí, sin embargo me rondas, cantando tu lúgubre canción, pero no te puedo escuchar, con lo bella que siempre me pareció tu canción.
Paseo entre la muchedumbre, que bebe, ríe y produce ruidos, con una sonrisa en la cara, feliz, sin motivo, con una felicidad que a diferencia de la provocada por el alcohol o las drogas no da ganas de hacer tonterías, solo de estar.
No echo de menos nada, pero tú no estás y ni siquiera me doy cuenta. El vértigo del vació de tu ausencia es ocupado por la serenidad del presente, pero ese no soy yo, no era yo y se me olvidó recordar cómo era.
¿Vivir sin soledad es posible? Vivir es posible, lo demás son todo añadidos.

Tu risa, se escucha en mis recuerdos. Sí tuviera memoria podrías reír siempre para mí.






viernes, 3 de marzo de 2017

A mi amigo Jean Nicolá

Manos de acero, corazón de fuego.
Tu fuego mágico calienta sin quemar,     
dorando los corazones que tus manos ven pasar.
Manos de yunque, tacto de seda,
cuerpos vibrando bajo tu piel.
Recital de voces cantando alabanzas,
sonrisas rítmicas de relajación.
Paz y cautela en el azaroso despertar,
pasos firmes hollando la tierra
y una cadena de corazones esparcidos sin mirar.

A Jean Nicolas Riehm, osteópata y muchas cosas más,
pero sobre todo ser humano.

Para conocer más sobre su trabajo: Clínica natural de salud







jueves, 2 de marzo de 2017

Me has dado mucha vida

Ayer hablando por teléfono con una amiga, que se ha ido a Suiza arrastrada por los vientos del amor, me dijo esa frase, "me has dado mucha vida", y yo pensé en si no habría sido ella la que me había dado vida a mi. Ella, agradecida, tras un par de años de tratarse conmigo, con baños de sonido y luz, con terapia personalizada, con sanación de amor y asistiendo a mi Escuela de Médiums/Luz ha dado un giro radical y escasamente esperado en el marasmo existencial en el que se encontraba hace varios años, sintiéndose una mujer fuerte, segura y decidida, lo que es una alegría para mi.

Realmente y siendo sincero yo solo he sido un facilitador, un guía o un maestro, como ella me dice con un poco de guasa, y el mérito es suyo, por su confianza, su esfuerzo y su actitud abierta y flexible a nuestro trabajo. Y esa confianza puesta en mi, para mi también ha significado un regalo, ella también me ha dado mucha vida y ganas para seguir cuando pasaban semanas en blanco.

No hay milagros ni recetas mágicas, sólo el trabajo propio puede dar sus frutos, el sanador sólo puede predisponer a la otra persona, al final el éxito y el mérito de ese éxito corresponde a la persona que cambia su neurótica forma de ver la vida.