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viernes, 26 de mayo de 2017

ReikiSex. Relato erótico/esotérico

Estaba más nervioso de lo normal, y sabía porque; la causa mi siguiente paciente, Krystal, se me hacía la boca agua solo de pensar en ella. Su nombre es tan sensual cuando lo pronuncia con esa “s” tan larga, impropia de nuestra pronunciación; parece que la miel se le sale de los labios cuando lo pronuncia.

La verdad que eso era Krystal, un dulce, a sus recién cumplidos 26 años, llevaba varios meses viniendo a mi consulta de Reiki, era la típica noreuropea, rubia, piel clara, ojos azules, y lo peor o lo mejor, según se mire un cuerpo escultural. Parecía que había bajado directamente del Olimpo, o del infierno para hacerme sufrir. Estoy sudando y el aire acondicionado está a tope. Siempre me han puesto nervioso las mujeres atractivas y aunque siempre pongo especial cuidado en no tocar zonas sensibles, el contacto de mis manos sobre su cuerpo me hace sentir un poco incomodo.

Pero con Krystal, era diferente, era algo más que incomodidad, despierta en mí un deseo sexual intenso que me cuesta obviar; aunque como buen profesional me encargo de disimular. La verdad que era una paciente excelente, había descubierto la espiritualidad y nuestras costas, como otras tantas chicas del norte, en una estancia Erasmus. Y había decidido quedarse a aprender español, aprovechando para disfrutar de nuestro sol abundante, tan escaso en su Escocia natal.

Me sobresalto, es el timbre de la puerta. Joder me digo mientras tomo aire. No tenía ningún problema especial o enfermedad, más allá de los clásico problemas con los padres, acudía a mí para encontrarse cada vez mejor y abrirse a ese mundo nuevo y fascinante para ella de la espiritualidad; incluso llevaba varias semanas acudiendo a un grupo de meditación Zen que le recomendé.

Sabía que tenía ascendente sobre ella, y que le gustaba escucharme con cara de devoción, pero siempre me dije que sería como un padre para ella por lo del Edipo y por los más de 15 años que le sacaba; por eso a pesar de las ganas nunca le había propuesto quedar fuera de la consulta; además de por ética profesional.

Tomé el mango de la puerta, mierda tengo las manos húmedas, me las limpio en la bata antes de abrir.
“Hola Kryss”, dije intentando alargar al máximo la s como ella decía que la llamaban en su tierra, su Escocia natal; ni que decir tiene que al verla la s se me escurrió garganta abajo pronunciando su nombre al más puro estilo andaluz. Bien empezamos.

Allí estaba deslumbrante, como su sonrisa, tenía pinta de venir de la playa, yo ya sabía que tomaba el sol en toples, pero su escotado traje de tirantitos me lo confirmaba evidentemente. Normalmente solía venir en ropa deportiva, ajustada por “desgracia”, pero deportiva, a la consulta. Pero hoy venía con un ligero y a mi entender minúsculo traje de tirantes, que apenas le cubría los muslos.

“Pasa, ¿Cómo estás?” mientras se escurría a mi lado sonriendo. “Un poco dormida, vengo de la playa y me he relajado bastante, por eso he llegado un poco tarde, perdona.” Escuchaba sus palabras aguantando a duras penas la mirada en sus preciosos ojos. -No te pongas en evidencia. Joder porque se me ocurriría en la última sesión decirle que a ser posible y si no le ponía incomoda viniera sin sujetador, para poder trabajarle mejor el Chakra del corazón. Por lo que veía, aunque prefería no mirar, sus pechos me lo iban a poner difícil para poner la mano en esa zona. Pensaba que tanta exuberancia era responsabilidad del sujetador y que sin sujetador podría acercar más la mano a ese Chakra. Estaba claro que sus redondos y erectos pechos no iban a dejar de ser un problema.-
“¿Te pasa algo?” mientras me preguntaba me di cuenta que llevaba un rato ensimismado en mis pensamientos. “No que va… Venga vamos para adentro.”

Pasó delante de mí sin poder evitar fijarme como se le marcaban sus glúteos bajo el traje. Ay que tortura, respire hondo y la seguí.

Después de comentarme como le iba con la meditación y como se encontraba le pedí que se tumbara en la camilla para empezar.

“Cierra los ojos y respira hondo” le dije; yo hice lo mismo y me puse en actitud de convertirme en canal de la energía del universo.

Me senté delante de su cabeza y puse mis manos sobre ella; la energía empezó a circular con intensidad; la verdad que era de esas pacientes con la cual la conexión energética era muy rápida e intensa. Suspira, sabía que comenzaba a sentir la energía recorriéndola pues era muy sensible. Mientras miraba su frente, sus cejas perfectamente perfiladas, podía ver sus ojos moviéndose ligeramente lateralmente bajo sus parpados, entraba en trance. Me recreaba en los poros de la piel de su rostro, era tan hermosa y tenía tanta luz; sus avances en la meditación eran asombrosos, siempre me pareció bastante serena pero con el trabajo que estábamos haciendo había ido dejando de ser tan superficial y cada vez la veía más madura y centrad, con una visión muy clara de la vida. Aunque ella se reía le había dicho más de una vez que parecía que había nacido meditada.

Fui cambiando las manos por su cabeza, sentía como la energía salía por toda la superficie de mis manos, como otras veces la sensación era tan intensa que a veces parecía dolorosa. Su respiración era cada vez más profunda y relajada, el movimiento de sus pupilas me hacía ver que su trance era profundo y estaba totalmente conectada a la energía divina, sin resistencias.

Cuando puse mis manos sobre su delicado cuello, me fije en sus pechos, desde aquí arriba puedo verlos casi por completos, no ha venido muy tapada. Ya que se me había olvidado, al concentrarme en la sanación; no pude evitar cerrar las piernas apretando mi sexo, un tic reflejo que hago cuando siento mucha excitación.

No podía apartar la mirada de sus preciosas tetas, evidentemente no podría dejar caer la mano sobre el Chakra del corazón.

Voy a ponerme de pie junto a ella y lo haré como siempre. Me sitúo a su lado y pongo las manos sobre la parte superior de su pecho a unos centímetros de distancia sobre su piel. Creo que será mejor que cierre los ojos un rato, me digo mientras recorro su cuerpo con la mirada, tiene unas piernas preciosas y unos pies bonitos, siempre me fijo en los pies de la gente, me gustan los delicados pies femeninos.

Me estoy desconcentrando, demasiado sexy para mi, imagino que empiezo a acariciar su cuerpo. Es como si mi energía recorriera su piel empezando por sus costados bajando por el lateral de sus caderas y sus piernas. No puede ser me estoy empalmando, siento como mi posesión más preciada empieza a tomar vida.

Hay que parar esto, pero no puedo. ¿Será verdad que mi energía la acaricia?, aunque mis manos no la tocan puedo sentir como envuelvo sus pechos, rozando sus pezones, es como si sintiera su tersura entre mis manos. Cierro los ojos, creo que voy a echarlo todo a perder, muevo las manos y las coloco sobre su estomago y su vientre. Evidentemente están más húmedas de lo normal, se va a dar cuenta de mi nerviosismo, de que pasa algo raro. Abro los ojos y la miro para ver si tiene alguna expresión de desagrado; sorpresa, está como siempre con una media sonrisa, disfrutando de la energía celeste.
Me estoy volviendo loco, me lo debo de estar imaginando. -No te lo estás imaginando, está pasando-. Una voz resuena en mi mente, mientras frente a mí un espíritu sanador asiente, no lo había visto otras veces, por lo menos con esa forma. Ahora que me fijo, hoy ahí aquí más gente trabajando de la cuenta. Muchos espíritus y su guía se ha situado sobre su cabeza susurrándole.

De pronto siento una energía muy fuerte detrás mía, me estremezco, ya se de otras veces lo que significa un guía o un espíritu sanador entra en mi energía para hacer más intensa la sanación. Siento gran amor, mis miedos y angustias se desvanecen, abro los ojos y la miro con amor, el deseo se duerme, siento una gran compasión y me digo -Mi niña-, como otras veces en la misma situación.

Dejo caer mi mano verticalmente sobre su Chakra del corazón, intentando tocar lo mínimo sus tetas, lo que consigo a duras penas, empiezo a presionar girándola en el sentido de las agujas del reloj para abrirlo. Se estremece. Coloco la otra mano bajo su ombligo, justo encima de su pubis con el mismo movimiento; al momento como una llamarada de energía sexual asciende desde mi sexo e intenta llegar a mi cabeza. Ella se retuerce en la camilla gimiendo levemente. No me puedo creer que sienta lo mismo.

La miro con deseo, mi energía la recorre de arriba abajo, acariciando sus cabellos, sus labios, su cuello, sus pezones, su vientre, sus muslos, sus pies y de ahí de nuevo paras arriba. Estoy mojando mi slip, a que se me va a ver. Ella cierra las piernas y sus gemidos son cada vez más sonoros.

No puedo parar, como quien no quiere la cosa, amplio el movimiento de mis manos, poco a poco voy rozando su pubis y abarcando un poco sus tetas. No parece que le disguste, de perdidos al río. Me reprimo de hacer evidente el magreo de sus tetas, pero comienzo a bajar la mano por su pubis, al principio levemente, después ostensiblemente. Las yemas de mis dedos se acercan al sexo, no puedo creerlo la tela está húmeda. Introduzco mis dedos entre sus piernas que se abren levemente, aprieto su sexo, siento como está completamente mojada; aunque con cautela recorro su sexo y su pubis con la mano apretando rítmicamente. Su sexo está ardiendo, deja que mi mano recorra toda su entrepierna; me concentro en que su energía sexual circule, ascendiendo hacía su corazón. Empiezo a besar y soplar en su Chakra del corazón, recorro con mi rostro su pecho. Siento que se abre como una flor, la energía sexual se despierta y fluye por sus chakras, sus gemidos son ostentosos.

Introduzco mi mano bajo el trajecito, sus bragas completamente mojadas son la única barrera hacía su vagina, puedo sentir su vello púbico. De pronto hace ademán de quitárselas, está hecho, mientras le acaricio las tetas bajo la ropa le quito las bragas; su clítoris duro y erecto me está esperando y a mí no me gusta hacer esperar. Alternativamente presiono su clítoris e introduzco las yemas de mis dedos en su vagina, sus piernas están completamente abiertas, el interior de sus muslos mojados. Bajo un poco más la mano para juguetear con su ano, se estremece de placer; sus jugos vaginales chorrean entre sus glúteos.

Bueno es hora de ver esos pechos libres, le bajo los tirantes sin parar de masturbarla, ¡Que buena está!, para comérsela, dicho y hecho, le succiono los pezones, los mordisqueo, lamo su dulce piel; cada vez está más excitada, emite ligeros gritos, su vagina se abre como una flor, el orgasmo está cerca, sus caderas cabalgan.

No paro, la beso en los labios, se abre su boca, introduzco mi lengua con un poco de reparo, la suya se enlaza a la mía con pasión. Aprieta los muslos, su clítoris empieza a moverse, se retuerce, espasmos, me clava las uñas, el orgasmo está aquí, no retiro mi boca de la suya, quiero recibir la oleada de la energía de su orgasmo.  Se vuelve loca, llega el orgasmo, no puede gritar con mi lengua dentro de su boca, aspiro el aire que exhala, intento que la energía de su orgasmo pase a mí. Su clítoris cabalga como un caballo desbocado, las oleadas del orgasmos se expanden muscularmente hasta su estomago. Quiere liberarse de mi boca, agita la cabeza, muerde mi lengua, me clava las uñas. Una oleada de calor entra por mi boca quemándome la garganta y el pecho, me separo sin dejar de tocar su entrepierna, respiro hondo intento que la energía baje hasta mi sexo, estoy gimiendo en un semiorgasmo.

El estaxis cede, sus sacudidas se van suavizando, acaricio los labios de su vagina, su perineo, mientras le beso el cuello, mordisqueo el lóbulo de su oreja, recorro su cuello con mi lengua. Introduzco un dedo en su vagina, está húmeda, caliente y completamente dilatada, la recorro mientras sigue gimiendo aunque haya cesado el orgasmo.

Me encanta besar sus pechos, lamerlos, chuparles los pezones; ella se agarra a la camilla. Parece que lo encontré, doy golpecitos sobre la parte superior de la cara interna de la vagina, sus gemidos aumentan en intensidad, se está corriendo de nuevo.

Después de un rato, le hablo: “Respira hondo Kry, lleva la energía del orgasmo hacía arriba”, sus gemidos aumentas los músculos de su vientre se agitan al ritmo del orgasmo, pierde el control del diafragma, todo su torso se mueve con cada golpe de mi dedo; poniéndole la mano en la cabeza, le digo que lleve el orgasmo hasta allí, comienza a gritar, las lagrimas le corren por las mejillas. Lleva varios minutos corriéndose, empiezo a gemir, su orgasmo es el mío. Me duele el pene bajo la ropa, a duras penas consigo quitarme el pantalón y el slip. Pongo su mano sobre mi pene duro y erecto, lo agarra con firmeza, lo aprieta con fuerza, pero no atina a moverlo, se convulsiona sobre la camilla; no importa me transmite tanta calor con su mano, que empiezo a sentir la proximidad del orgasmo, un poco de semen chorrea mojando sus dedos, intento evitar la eyaculación respirando hondo y haciendo circular la energía.

De pronto caigo que ella está subiendo la energía sin hacerla circular, veo que su rostro está colorado, le va a estallar la cabeza. “Kry” le grito “escúchame tienes que hacer que la energía baje desde tu cabeza hasta tu sexo, imagina que entra por tu Chakra coronal y desciende hasta tu perineo”. Grita en realidad no para de gritar todo el tiempo, le ayudo a hacer circular la energía, está empapada de sudor, me duele el pene de lo que me lo aprieta pero me gusta. Creo que tendré que dejarla descansar por hoy está bien y no es plan de matarla de gusto. Pero antes me voy a dar el gusto de follarmela, saco el dedo y a duras penas me subo en la camilla entre sus piernas.

Mi lingam penetra en el templo de su yoni, húmedo, caliente y profundo, la camilla cruje, ¡A que se rompe!. Se agarra a mis caderas, vuelve a correrse, estoy tan excitado que el semen sube por mi pene, a duras penas bajando el ritmo de mis embestidas y con la respiración consigo evitar la eyaculación. El orgasmo viene mientras mi semen retrocede pene abajo, haciéndome sentir que eyaculo hacia mis genitales, grito cabalgando con fuerza sobre las caderas de ella; nuestros gritos se solapan rivalizando en intensidad, una llamarada de calor asciende desde mi entrepierna hasta mi coronilla haciéndome sentir que mi cabeza explota en fuegos artificiales; intento mantener una respiración profunda y amplia a duras penas, la cabeza me duele no consigo bajar bien la energía. Poco a poco siento como mi perineo se abre como una flor, expandiéndose por mis piernas el orgasmo aumenta en intensidad a la par que nuestros movimientos.

No puedo más, después de varios minutos necesito eyacular, me falta práctica. Saco mi polla de su cuerpo y la hago girarse, necesito follarme ese culo, la levanta hasta ponerla a gatas, mientras con una mano embadurno mi pene de aceite con la otra le unto aceite en su empapado ano introduciéndole un poco las yemas de los dedos. Está completamente receptiva, con cuidado presiona con mi polla su ano, gime mientras se introduce con suavidad a duras penas consigo no eyacular durante la introducción.

Una vez dentro empiezo a moverme, nos corremos a la vez, me quema el pene, su ano es un horno de energía; grita enloquecida yo aspiro la energía hacía mi sexo, hacía mi 2º Chakra. Mi pene explota, el semen parece reventar la cabeza de mi sexo, mis alaridos resuenan en la consulta, ella grita bajo mis embestidas, seguimos corriéndonos aunque mi pene se va poniendo blando. Me tumbo sobre ella, no sé cómo no nos caemos al suelo, siento su cuerpo que gime bajo el mío, sus caderas se mueven en un continuo orgasmo, necesito sacarla ya no puedo más, me duele. Grita cuando la saco de su culo.

Tambaleándome y con dificultad me mantengo en pie, me tiemblan las piernas, cojo la ropa y me voy al cuarto de baño, necesito ducharme. Bajo la ducha pienso que no la volveré a ver más, me arde el pene, todo mi cuerpo vibra, la energía se mueve en todas direcciones.

Cuando vuelvo a la consulta ella está de pie tapándose con la ropa, no dice nada dirigiéndose velozmente al cuarto de baño. La escucho ducharse, no sé qué decir cuando salga, si excusarme, explicarme o celebrarlo porque ha sido magnifico. Su energía me pone cantidad, aumenta mi vibración, me siento de maravilla.

Sale del cuarto de baño, escucho como abre la puerta de la calle, se cierra. Joder la perdí, ya no viene más, es que me tenía que haber controlado. Pensará que he abusado de ella, ufff.

Me voy, necesito dar una vuelta, mientras estoy cerrando la puerta suena un mensaje en el móvil, es de ella. Seguro que me dice que no quiere verme más, que qué me he creído.


Al leer el mensaje una sonrisa surge espontáneamente en mi cara: “La semana que viene repetimos está nueva terapia… me ha encantado. Chao”.









martes, 16 de mayo de 2017

Soberbia espiritual

Hablando con alguien que está pasando por un trance muy doloroso, me comentaba que echaba en falta que las personas con las que hablaba conectaran con el y le hicieran sentir que comprendían su dolor y que estaba muy cansado de que le dijeran que era mejor así y que lo que había sucedido era para su bien.
Le dije que le entendía perfectamente y si bien yo intento con las personas que se me acercan no caer en ese error, ninguno estamos libres de pecar de soberbia espiritual, de creer que podemos saber que es mejor para otra persona y mucho menos de considerar que ese dolor es necesario, por mucho que la otra persona lo haya provocado con sus decisiones. No estamos por encima del bien y el mal, si es que existen, y como dice la biblia es más fácil ver la paja en el ojo ajeno que la viga en el nuestro.
Esto me recuerda la anécdota que cuenta Jodorowsky en uno de sus libros, al morir su hijo fue a ver a su maestro zen completamente desconsolado y este sólo se sentó a su lado y le dijo, duele. Eso no le liberó del dolor pero le hizo sentirse comprendido; y buscar e intentar dar infinitas explicaciones intelectuales, para enmascarar el propio dolor, ante las tragedias, justificadas o no, de los demás no ayuda a nadie, ni al que acude buscando consuelo ni al que no sabe darlo.








domingo, 14 de mayo de 2017

La voz interior

Tumbado en el suelo sobre las mantas, te sientes a gusto, hace tiempo que te apetece acostarte en el suelo y quedarte mirando el techo sin hacer nada, con los brazos abiertos. A veces piensas otras no, otras sólo estás tumbado sin hacer nada, te gustaría escuchar tu voz interior, tu sabiduría, entender algo, encontrar una guía, una señal de que algo tiene sentido...

Pero sólo encuentras dolor, desesperanza y desánimo, no hay nada más, el vacío te sonríe pero tu a él no...

El deseo te ha llevado hasta aquí, el deseo de ser querido, el deseo del calor de otro cuerpo... las pasiones te han metido en este pozo, en el que vuelves a caer una y otra vez; las hermosas pasiones siempre llevan acarreado dolor, pero que puedes hacer eres humano, por mucho que reniegues de ellas vuelven a brotar...

No hay nada, no escuchas nada... sólo estás a gusto tumbado aunque ya empiece a dolerte la parte posterior de la cabeza por la dureza del suelo. En ese momento te acuerdas del dolor pasado intentando mantener la postura de Zazen, ese escaso cuarto de loto que llegas a conseguir, las horas pasadas en el dojo, en casa y como duelen y te han dolido las piernas, te das cuenta que tu cuerpo no está preparado... Intentas mantener una noble postura de meditación pero no puedes, tu cuerpo no resiste más allá de 15 o 20 minutos. Intentas mantener la postura de loto cuando trabajas con los cuencos y tu cuerpo no aguanta mucho...

Intentas ser maestro cuando no lo eres, intentas salvar a los demás cuando no puedes salvar a nadie, intentas enseñar cuando no aprendiste, intentas ser un buen padre cuando no lo eres y en ese momento te das cuenta que tu voz interior te está hablando, te está mostrando tu error, lo que te empeñas en hacer una y otra vez cuando no es ese tu sentir...

Sólo eres un ser humano, con tus deseos y anhelos, no puedes ser un hombre noble, sólo puedes ser tu.

Sonríes, te vuelve el buen humor e incluso el deseo sexual que llevabas un mes sin sentir...

Hasta que vuelves a recordar que por mucha felicidad que des terminarás haciendo de nuevo sufrir, por qué es tu naturaleza, entregarte hasta desfallecer, y ya no puedes más...

Te gustaría ser un miserable sin escrúpulos, quizás así sería todo más fácil, pero sólo llegas a sentirte como un miserable con escrúpulos...

Y el caos vuelve a apoderarse de ti, es lo normal, a lo que estás acostumbrado, a navegar en medio de la tormenta sin encontrar un puerto al que dirigirte, o igual es que no hay puerto y simplemente esa es tu naturaleza...










La vieja del bosque. Relato Erótico/Esotérico 3ª parte

Si no has leído las partes anteriores, haz clic aquí.
Continuación:

Invitó a unos chavales a que acamparan junto a su casa, les dio agua, en la zona es muy escasa, les cocinó y encendió un gran fuego para ellos en el patio de la casa. Traían sus bebidas y ella también bebió, fue todo muy fácil, una vez se decidieron a bailar alrededor del fuego, los acontecimientos se precipitaron. Rápidamente mientras bailaban fueron quitándose todos la ropa, ella también, algunos ya lucían miembros enhiestos fruto de la perenne excitación juvenil. Ella pasaba entre ellos agarrando vergas y riendo; pronto se encontró tirada en el suelo con una en su boca y otra en la vagina, no tardaron mucho en llenarla de semen y de su vigorizante energía, otros ocupaban su lugar y ella no daba a basta en recoger sus eyaculaciones en su interior, se sintió renacer. Tras varias rondas se consiguió levantar y tumbó a uno que todavía podía mantenerse de pie, agarró las pollas de dos que se acercaron y antes de meterse una en la boca le ordeno al otro que le partiera el culo como si fuera un toro.
Pronto se sintió enculada, como si un pene bicéfalo la penetrara por la vagina y el ano, a su vez chupaba otra polla enérgicamente. Un triple, tan difícil de conseguir y tan energetizante, pero tenía que ser al unísono, la anciana bruja se lo había dicho muchas veces, era un mirlo blanco pero quien lo cazaba tenía asegurada media eternidad. Distraída por esos pensamientos su boca se llenó de semen, a pesar de cogerla por sorpresa absorbió con todas sus fuerzas y el chico tras dar un alarido cayo redondo al suelo, lo otros también gritaban y pronto se correrían. Se paró y busco alguno despierto, lo encontró meando contra la pared, menudo cerdo; ven aquí o mañana te corto los huevos por mearte en mi casa. El chico medio ido se acercó preguntando que quería, la vieja le cogió el nabo y se lo metió en la boca, de dos chupetadas ya notó el sabor del semen. Movió las caderas con violencia y notó el orgasmo de los otros dos, chupo con fuerza y el semen se expandió por su boca, su vagina y su ano; concentró su inspiración al bajo vientre como si todos sus orificios sexuales aspiraran a la vez. Tres corrientes eléctricas se unieron en su abdomen y entre gritos, los suyos y los de los chicos, perdió el conocimiento.
Amaneció un nuevo día, más radiante que ningún otro y marcho a buscar sus cabras y traerlas para ordeñar. Por la noche los chicos seguían tirados por cualquier lado durmiendo. No despertaron hasta la mañana siguiente, cuando se fueron la vieja, que ya no era tan vieja les dijo que volvieran cuando quisieran. A partir de ese año no le faltó acampada de chavales por semana santa, pero no todos volvían.
En verano era la época de vacas flacas y el invierno de los solitarios, de estos tenía alguno fijo que pasaba por allí con regularidad. A los forestales decidió no “molestarlos” y a la gente del pueblo tampoco, tenía bastante con los foráneos y así se ahorraba habladurías. Bajo de nuevo al pueblo a vender sus productos, de ser la bruja ya había pasado a ser la loca de la sierra; hasta un equipo de televisión la visitó una vez del canal regional decían que eran, pero ella no quiso tanta publicidad cuando se enteró que podrían verla millones de personas.
Todo parecía seguir una rutilante normalidad en su vida, hasta que llegó aquella pareja, y entonces se imaginó que lo que estaba sintiendo era lo mismo que sintió aquella anciana desarrapada medio bruja que le enseño todo. Aún más, cuando después de montar la tienda, la chica se acercó a saludarla al mirar sus ojos, vio los ojos de la vieja bruja y supo que era ella; se quedó en silencio, la chica la miraba extrañada, le tomó las manos y le dijo, me alegra volver a verte. La chica se soltó de las manos y se retiró asustada y pudo escuchar como le decía a su novio que la vieja le daba miedo. Eran muy atractivos y atléticos los dos, el moreno pelo rizado por los hombros, ojos miel, piel morena, alto y ella rubia ceniza, también alta, delgada, con los músculos marcados; parecían dos sementales, dos caballos de pura raza. Entendió que algo iba a cambiar y marchó al bosque a hablar con la noche.
A la mañana siguiente volvió, los chicos dormían, preparó el desayuno; tenía que enseñarles a ambos, ya no se trataba de vaciar hombres de energía, si no de compartir las energías masculina y femenina para hacer un nuevo ser humano.
Los chicos la evitaban, pero ella se los ganó enseñándoles tesoros que no había compartido con nadie, les guisó setas con bellotas dulces y les dio de beber su licor de hierbas. Esa noche estaban preparados. Cuando los escuchó hacer el amor en la tienda se acercó despacio, era Octubre y las noches eran todavía calurosas, como suele ser normal en el sur; él estaba encima de ella, frente a frente, y la penetraba con violencia. Le susurró más despacio y su orgasmo será más intenso y más largo, el chico se volvió sorprendido pero le hizo caso; la chica cabalgaba sus orgasmos con sus caderas, gritaba sin parar. Más despacio, le dijo de nuevo al chico, este entraba y salía con suavidad de la vagina de la chica, está lloraba de placer en un orgasmo continuo. Ahora imagina que inspiras su orgasmo, el chico no parecía entender, pero gritó y se arqueó, me voy, dijo sin apenas abrir la boca. La vieja le presiono en el perineo y le dijo todavía no. La chica seguía gritando y el chico sentía como su glande se expandía en todas direcciones. La vieja le metió el dedo en el ano y presionó ligeramente la próstata, el chico estalló en una violenta eyaculación; ella le agarro la cabeza y aspiro de su boca llenándose de sus orgasmos, le soltó y le ordenó bésala y sopla en su boca. Los dejos unidos, gimiendo, con sus sexos y sus lenguas entrelazadas.
A la mañana siguiente les hizo un desayuno especial con cuajo de leche de cabra y miel, ambos estaban radiantes pero silenciosos, ella tampoco habló. Durante el día les enseño a ordeñar y después estuvieron haciendo quesos. Ya se tenían que haber ido pero no podían.
Por la noche la chica le sacó el tema de lo que había pasado, ella no se había dado cuenta, pero él se lo había contado todo. La vieja le dijo que si querían aprender tenían que hacer lo que ella dijera. Que lo hablaran.
Al rato volvieron de la mano, la vieja les explico, lo del intercambio de energía y lo del ser andrógino y que si ellos lo aprendían era para enseñarlo a su vez a otros, en la ciudad o donde fuera asintieron.
Ven guapo le dijo, llevándolo a su camastro y tu obsérvame, le dijo a la chica. Se subió sobre el pene del chico y pronto lo llevó al orgasmo, aspiro su eyaculación y su energía, la chica vio la llamarada. Ven guapa, la beso soplándole parte de la energía, se le nublaron los ojos a la chica, le quito la ropa y la tumbón junto al chico, daros la mano, les dijo mientras metía su cara en el sexo de la chica, sopló y le quemo; beso, succionó y la volvió loca, cuando se corrió le dijo ya estás abierta y beso con sus labios empapados de flujo vaginal al chico soplándole parte de la energía del orgasmo. Ahora hacer el amor, sin preocuparos de nada; la vieja daba vueltas a su alrededor acariciando sus cuerpos y moviendo la energía de ambos, se corrieron varias veces y absorbió sus orgasmo rápidamente besándolos con fuerza. Cuando terminaron recorrió, soplando con su boca, sus columnas vertebrales, recreándose en el coxis.
Al día siguiente por la mañana, los despertó y les lavó los sexos con agua, se tumbó en el camastro he hizo que la chica se montaran a horcajadas sobre su cara y que el chico la penetrara. Debían sincronizar los orgasmos para provocar un bucle perfecto; tras varios orgasmos fallidos, llego la descarga; tres orgasmos simultáneos rotando su energía en círculo a través de los tres cuerpos, la santísima trinidad. Se sintieron desfallecer.
Volver pronto les dijo al marcharse la joven pareja; a partir de ese día no buscó más hombres, las arrugas aparecieron en su cara y aunque los chicos iban a menudo, no faltaban un mes; ya no era como antaño y ella se sentía desfallecer. Se apagaba y ellos lo sabían.

Pronto la chica ocupó la posición central, acostada boca arriba en el círculo energético, la anciana se ponía de cara al chico y durante el orgasmo múltiple besaba su boca. La chica cada vez era más fuerte y ella más débil.
Vendió sus cabras y marchó al bosque, se despidió del abuelo, el árbol centenario con el que hablaba, y buscó una grieta donde tumbarse, en medio de un torcal de difícil acceso. Se sonrió y exhalo su último suspiro; ascendiendo a la luz pudo ver los buitres acudiendo a su llamada.







jueves, 11 de mayo de 2017

Yo prefiero caminar

"Yo prefiero caminar,
sin miedo hacia la Luz.
se que tras la oscuridad el cielo es más al azul..."
Hermosa letra, hermosa voz,hermosa canción...









lunes, 8 de mayo de 2017

La verdadera compasión

La compasión no solo es ayudar activamente al que lo necesita sino también observar pasivamente como se golpea la cabeza contra la pared una y otra vez el que no quiere ser ayudado, lo demás es vulnerar su libre albedrío y una falta de respeto al otro y a nosotros.







domingo, 7 de mayo de 2017

La vieja del bosque. Relato Erótico/Esotérico 2ª parte

Si no has leído la primera parte, haz clic aquí
Continuación:

Estaba el moscón incordiando más de la cuenta cuando la chica se acordó de la bruja. Bastaron un par de lindezas brotadas cual miel de su dulce boca para que el palurdo paticorto bebiera los vientos detrás de ella. Fue cosa de un suspiro cuando se presentaron en la ruinosa cabaña de la anciana, la chica entro y le dijo a la vieja que estaba acostada casi sin respirar, ya os traigo lo vuestro ahora enseñarme. La bruja se levantó de un salto, cosa que pareció imposible pues aparentaba cadáver y cuando entró el pretendiente, le atendió muy gentilmente ofreciéndole agua y después un licor de hierbas de su cosecha. El lascivo miraba con ojos vidriosos encendidos en deseo a nuestra heroína, cuando empezó a sentir ciertos mareos que atribuyó a la excitación previa al encuentro tanto tiempo deseado. La chica, bajo las indicaciones de la bruja, se desabrocho algunos botones de su blanca camisa mostrando una aún más blanca unión de sus senos.
El pastor se lanzó sobre ella preso de la pasión para caer semiinconsciente sobre el camastro, la bruja se echó sobre él, bajándole los pantalones; con unas breves manipulaciones, consiguió que el miembro viril se mantuviera erecto y a continuación se montó sobre él arremangándose la falda. La chica miraba sorprendida como la bruja retozaba de placer sobre el desvariado hombre, que gemía pensando que gozaba de la moza.
Mira niña le dijo la vieja, concéntrate. El hombre grito y con él la bruja, y mientras ambos tenían sus respectivos orgasmos a ella le pareció ver como si una llamarada amarillenta ascendiera de los sexos al interior de la vieja. Está continuó sobre el hombre hasta provocarle un nuevo orgasmo y está vez no le quepo duda, la llamarada más bien blanco amarillenta surgía del hombre y se expandía por la anciana. Esta sonreía. Nuestra joven estaba aterrada ahora estaba segura que la vieja era una bruja y la esclavizaría para sus perversos fines. Qué pena de mentalidades atrasadas de pueblos reprimidos, ¿Cuántos saberes se han perdido por culpa obsesos pecaminosos e ignorantes sacrílegos de la divinidad femenina?
Ya está bien, dijo la vieja si no lo mataremos. Ven niña que te voy a dar de probar, ella retrocedió, no temas le dijo ella, tomándole las manos y acercándose cautelosamente hasta unir su boca a la de la chica. A ella le supo a gloria como un panecillo blanco recubierto de azúcar recién salido del horno de leña. Cerró los ojos y se relamió. Se sintió mejor. La vieja le dijo, túmbate, y levantándole la falda metió la cabeza entre sus piernas; le sopló en el sexo y lo sintió arder, le besó y lo sintió crecer; algo se puso duro y en poco tiempo gritó como no había gritado nunca y sintió, además de una placer desconocido para ella, algo que entraba en ella y la vivificaba. La energía decía la vieja que se llamaba. Ella le podía enseñar, ha absorber lo que los hombres desperdician al correrse, a vivir del bosque, sus secretos y de este no te preocupes me lo traes cuando le entren otra vez las calenturas.
La chica se sintió muy bien los siguientes días y a la semana volvió con el pastor, unos meses después este cada vez más delgado, dejo de subir al monte para descansar, lo sustituyo su hijo, fue el momento de poner a prueba su aprendizaje; y lo hizo con sobresaliente. La anciana le explicó que pronto partiría y que debía aprender a valerse por sí sola. No os quepa duda de que así lo hizo.
Antes el campo estaba muy habitado y había muchos hombres disponibles; con el tiempo superó a su maestra, llegando a conservarse fresca y lozana. Durante la guerra civil con tanto trasiego de maquis y guardias civiles, se recargaba casi diariamente; aunque algunas veces los hombres la forzaban ella hacía un poco de teatro para que se excitaran más y así poder absorber más energía de ellos.
Pronto en el pueblo la gente comenzó a decir que era bruja, que no era normal que no envejeciera; se vio obligada a buscar un muchacho que fuera a buscar sus quesos al cortijo abandonado donde decidió establecerse y que ella sola restauró sin ayuda de nadie. Eso no dejo lugar a duda para muchos pueblerinos de que evidentemente tenía un pacto con el diablo. El muchacho que al principio se había enamorado de esa mujer radiante, empezó a temerla cuando superándolo ella en edad el envejecía y ella no. Ella le tenía cariño y siempre fue amable con él.
Durante los 60 y 70 con el despoblamiento del campo paso más necesidad, al abandonar los hombres el campo y se le produjo un envejecimiento progresivo, el antiguo muchacho también emigró y ella tuvo que volver al pueblo. Se murmuraba que el demonio le había dado la espalda.
Fueron años de soledad, hambre y envejecimiento acelerado; ya era una vieja y se sentía una vieja. A mediados de los ochenta empezó a encontrar unos jóvenes de la ciudad que venían al campo por gusto y ella pensó que mejor gusto que el que podía darle ella. Pero las cosas habían cambiado aparentaba 30 o 40 años más que ellos, olía mal pues disponía de poca agua para el aseo y no lograba conectar con ellos. Decidió que debía observarlos, se dio cuenta que miraban las plantas, los árboles, las piedras, los animales como si les fuera la vida en ello o fueran a desaparecer al día siguiente. Pensó que ella los conocía todos y podría hablarles de eso y el sexo ya se vería.

El sendero pasaba cerca de su cortijo y no le resultaba difícil hacerse la encontradiza pues los escuchaba venir desde casi que salían del pueblo. Pronto comprendió que los grupos solo servían para pasar el rato, era mejor centrarse en los solitarios; aprendía rápido, siempre tenía algo que enseñarles en su cortijo, mineral, animal o vegetal. Y empezaron a caer, y algunos a volver. La vida volvió a sonreírle, mejoro su aspecto, de nuevo los hombres la miraban con deseo; todo se hizo más fácil y decidió arriesgarse.








Creo

Creo en mi sobre todas las cosas...
Creo en el amor y la libertad del ser humano...
Creo en una sonrisa espontanea sin importarle quien la reciba como la flor con su aroma...
Creo en una mano cálida que toca sin interés como el sol que nace cada mañana sin esperar nada...
Creo en un beso con los ojos cerrados...
Creo en un mundo donde brille la realidad...
Creo en colegios con las puertas abiertas, clases con las ventanas abiertas y  profesores sentados en los pupitres...
Creo en niños explorando su cuerpo sin temor a la reacción de los adultos...
Creo en una vida en la que nos levantemos cada mañana sin esperar nada especial...
Creo en el brillo de tus ojos iluminando mi alma...
Creo en un mundo de sabios y maestros ahorcados...
Creo en ti sobre todas las cosas...
Creo en la fraternidad entre los seres vivos...
Creo en el placer de acariciar tu piel...
Creo en que salgas de noche sola haciendo lo que te plazca...
Creo en la música de la vida haciéndonos vibrar con pasión...
Creo en un ser humano libre de sus ataduras internas y externas...
Creo en tu voz semejante al canto de la alondra...
Creo en el poder innato de ser feliz...
Creo en tu capacidad de amar...
Creo en tu libertad...
Creo en mi sobre todas las cosas...












viernes, 5 de mayo de 2017

Nunca me acuerdo de olvidarte

Es el título de una canción de Shakira que mi viene como anillo al dedo, leyendo "La caza del carnero salvaje" de Haruki Murakami encuentro este pasaje: "Cuanto más miraba sus pechos más desmesurados me parecían. El sujetador que llevaba debía de ser como los cables de acero del Golden Gate. Diría que había varios empelados jóvenes que se querían acostar con ella."

Nunca nadie antes me había tocado la cara como ella, nunca antes nadie me había hecho sentir querido... Por eso un día le dije algo que siendo un halago sonó como una sentencia, "esto que hemos vivido juntos no vamos a volver a vivirlo con nadie más". Puede que estuviera equivocado pero es difícil encontrar a una persona con la capacidad real de amar.

Por eso nunca me acuerdo de olvidarte...


jueves, 4 de mayo de 2017

Ella 27, tu 24

Ella 27, tu 24.
Ella agonizando en la cama, tu encerrado en el cuarto de baño.
Ella ahogándose en sus fluidos, tú en tu llanto.
Y las palabras del médico: “aunque no esté consciente, escucha y es consciente de todo.”
Te escondiste en el cuarto de baño para no ahogarla aún más en tus gemidos.
Después silencio, se extinguieron sus ronquidos y tus llantos.
Y cuando se la llevaron en la cama, sólo quedó el vacío de la habitación.
Cuando murió tu hermana, también lo hizo tu juventud, pero no te diste cuenta entretenido como estabas en llorar su perdida, después lentamente irían muriendo las ilusiones.
Dicen que la buscas incestuosamente en tus parejas, desde siempre, incluso antes de que faltara. Dicen tantas cosas de ti que quizás alguna sea cierta.
En casa mama exhibe sus retratos, por suerte ya no habla de ella; su ataúd metálico continúa intacto, en su nueva ocupación, pero para ti no dicen nada, fotos, tumbas, están vacías, solo tienes recuerdos ajenos y ya ni siquiera sabes si son ciertos. Sabes bien que la mente inventa cosas, inventa momentos, inventa vidas y nunca puedes estar seguro de su certeza.

Recuerdas cuando fuiste con ella a ese concierto en el Falla, mientras sonaba la música clásica ella salió corriendo, dudaste, como siempre, si salir tras ella, en la galería la encontraste llorando, un bulto en el cuello, uno más, la acompañaste hasta casa cogida del brazo, sin hablar y allí la dejaste; después una nueva operación. No has vuelto a escuchar una orquesta en el Falla.

Se llamaba Isabel, pero para ti es una extraña más.






La puerta cerrada

La puerta cerrada, dentro los muebles vacíos... como tu corazón.
El otro día tu hija pequeña abrió esa puerta, no sabes si la buscaba a ella.
No le preguntaste ni ella te preguntó.
Esa puerta siempre cerrada desde que se fue... como tu corazón.
La habitación ha dejado de existir para ti... como ella.
Abres la puerta, la cama tapada, la nueva disposición de los muebles, el espacio vacío en el centro. No huele mal, quizás huele bien... como ella.
Era su habitación y no sabes si volverá a ser tuya.